jueves, 29 de diciembre de 2011

Matrícula de honor para 'Drive' y Ryan Gosling

"Dame una hora y un lugar. Yo te doy cinco minutos, y pase lo que pase en esos cinco minutos soy tuyo, sin que importe nada más".

A muchas nos encantaría que Ryan Gosling nos dijera esa frase, pero mucho me temo que no va a poder ser. Quien la pronuncia es su personaje sin nombre en Drive, la última de las películas que ha estrenado en este prolífico año para él, después de Crazy, Stupid Love y The Ides of March. Ésta en cuestión está basada en la novela de 2005 de James Sallis, también titulada Drive.





Gosling da vida a un conductor que es todo un virtuoso al volante. Por el día trabaja rodando arriesgadas escenas de coches para películas y por las noches se dedica a poner a salvo a los diversos atracadores que le contratan para que les ayude a fugarse después de cometer un robo. Su ya de por sí agitada vida se complicará cuando aparece en escena el marido exconvicto de su joven vecina Irene (Carey Mulligan).

En su afán por ayudar a Irene, de quien está enamorado, el protagonista se verá amenazado, traicionado y perseguido. Dejará de ser un hombre discreto, aparentemente calmado y silencioso, y recurrirá a sus peores instintos para intentar sobrevivir. Las dos terceras partes de la película son excitantes, angustiosas y altamente violentas, no aptas para escrupulosos. Están plagadas de peleas y disparos inesperados, carreras de coches, una muerte tras otra y sangre saliendo por todas partes a borbotones, con sonido incluido, al estilo Kill Bill. También hay ciertas similitudes con No es país para viejos y Bullitt. De hecho algunos comparan ya a Ryan Gosling con Steve McQueen.

El conductor podría considerarse un héroe clásico que trata de proteger a su amada por encima de todo, incluso arriesgando su propia vida a cada momento; pero, a la vez, todo lo que hace para salvar a Irene sólo contribuye a que ésta se aleje de él (lo que se refleja muy bien en la primero bonita y luego cruda escena del ascensor), haciendo que el amor entre ambos sea imposible.

La actuación de Gosling resulta perfecta, y eso teniendo en cuenta las pocas líneas que tiene su personaje. Una gran cantidad de las frases que tenía originalmente se suprimió del guión debido a una acertada sugerencia del propio Gosling. Incluso el que el conductor carezca de nombre no importa, pues lo relevante es cómo es él, y además así se contribuye a crear un áurea de misterio a su alrededor.

Otro éxito de la película es la buena selección de los secundarios: la citada Carey Mulligan como la vecina desamparada, Albert Brooks como uno de los jefes del crimen (por este papel ha recibido un buen puñado de nominaciones y ha resultado ganador de varias de ellas, entre ellas un Globo de Oro al mejor actor secundario), Bryan Cranston (tan genial como siempre) como el único amigo del protagonista, y el veterano Ron Perlman como uno de los malos de la película. También hay una más bien breve aparición de la pelirroja Christina Hendricks (de la serie Mad Men).


NOTA: 10/10

viernes, 16 de diciembre de 2011

La trepidante y sangrienta 'The Shadow Line'

Hacía tiempo que no me atrapaba así una historia como la que cuenta la miniserie de este año de la BBC, 'The Shadow Line'. Y eso que en sus siete capítulos hay más sangre que en la Biblia, lo cual no es agradable de ver.

Pero aunque a uno no le guste la violencia cruenta, 'The Shadow Line' engancha, y mucho. Según me han dicho se parece a 'The Wire' (hablo por terceros porque aún no la he visto). Todo comienza con el asesinato de Harvey Wratten, un veterano jefazo del tráfico de drogas, nada más salir éste de la cárcel gracias a un perdón real (es decir, concedido por la mismísima Reina de Inglaterra). A partir de ahí se verán entremezclados la policía, la banda de Wratten, un periodista de investigación y el misterioso y flemático Gatehouse (muy british él), todos intentando averiguar quién cometió el asesinato.




La trama es compleja desde el minuto 1, y cada vez se enreda más. Por cada cosa que se descubre surgen otras diez que hay que averiguar. Uno puede hacer sus predicciones desde el primer capítulo, pero acabará modificándolas cada media hora, para finalmente ver que no ha acertado en casi nada. Todo se revela en los últimos 10 minutos, y hay que estar realmente atento para no perderse en la explicación. No queda ni un cabo sin atar ni ninguna explicación que chirríe (como pasó con 'Lost').

El reparto realiza en general un buen trabajo. Algunos de los actores son conocidos, al menos en España, sobre todo dos. Uno es Chiwetel Ejiofor, que interpreta al agente Jonah Gabriel, que se lo jugará todo para llegar hasta el fondo en la investigación. Pero el más destacado, el que sobresale por encima de todos como actor y como personaje es el grandísimo Stephen Rea, Gatehouse en la serie. Al igual que ocurre con la trama, casi hasta el último momento no se sabrá quién es ese hombre, si actúa por libre o si trabaja para alguien.

Los guionistas han hecho desde luego un trabajo excepcional con esta serie. No sólo por la historia, que está muy bien hilada y es totalmente realista, sino también por la cantidad de matices de los personajes. No hay ninguno plano: cada uno tiene su historia, su carácter, sus incoherencias consigo mismos, sus emociones, sus dudas, sus miedos... Son personas de verdad. Y todos, en mayor o menor medida, tienen su atractivo. Seguramente el espectador aborrecerá al instante a Jay Wratten, el sobrino del asesinado, y no llegará a identificarse con ninguno de los personajes por completo, en gran parte por la maldad que emanan casi todos. Pero sí se podrá sentir empatía en determinados momentos con alguno, por ejemplo, con Joseph Bede (Christopher Eccleston), uno de los cabecillas criminales, cuya vida personal está destrozada.

No es de extrañar que el guionista, director y productor de la mayoría de los capítulos de 'The Shadow Line', Hugo Blick, ganara el premio del Gremio de Escritores de Gran Bretaña a la mejor serie dramática de televisión. Como novela negra también habría sido espectacular, y quizá la trama habría sido más fácil de explicar y de entender. Pero como serie es simplemente perfecta. Ni siquiera se puede criticar la poca cantidad de capítulos, ya que en ninguno de ellos hay nada de relleno. Y al desvelarse todos los misterios uno se queda inevitablemente con la boca abierta y pensando si algo así no podría suceder (si es que no sucede ya) en la vida real.

Haced la prueba: en cuanto veáis el primer capítulo seguro que veis los seis siguientes del tirón. 'The Shadow Line' es una adicción, pero de la buena.

NOTA: 10/10

domingo, 27 de noviembre de 2011

Noel vuela alto sin Oasis

El de Noel Gallagher era mi concierto más esperado del año. Y no me defraudó, pero tampoco me emocionó. Gran parte de la culpa la tuvo el público que abarrotaba La Riviera, que voceó casi todas las canciones (por suerte, en el caso de las nuevas, la gente sólo se sabía el estribillo) y no dejaban escuchar bien. Nunca entenderé que tantísima gente vaya a los conciertos a demostrar que se sabe las canciones, como si les fuesen a dar parte de la recaudación. Gritan (no cantan) tan alto que impiden que escuchemos bien al que está en el escenario.




Público aparte, la actuación no estuvo nada mal. Todos nos preguntábamos cómo sería Noel en directo sin Oasis, y las comparaciones de los conciertos de éste y de aquellos fueron inevitables. No hubo sorpresas respecto al setlist, pues utilizó el mismo que en sus últimos conciertos: abrió con It's Good To Be Free (le quedó bien, pese a que originalmente la cantaba Liam) y cerró con Don't Look Back In Anger. A juzgar por cómo terminó con su hermano y con la banda de ambos no creo que la elección de estos dos temas fuera casual. La última canción, por cierto, la interpretó él solo con la guitarra, en plan acústico. Y cómo no, todo el mundo abajo gritando a saco "soooooo Sally can waiiiit". Qué se le va a hacer...

Noel interpretó su nuevo disco, Noel Gallagher's High Flying Birds, casi por completo: sólo faltó Stop The Clocks. Su reciente trabajo es más que solvente, y no flojea por ningún costado. Noel tiene mejor voz de lo que parecía y hace que no se eche tanto en falta a Liam; y a nivel compositivo está en bastante buena forma. Su álbum, como tantas otras veces, remite a The Beatles y a The Kinks (también a Oasis, si se permite la redundancia), y en directo suena bastante bien, desde los temas más, digamos, emocionales, como If I Had A Gun I Wanna Live In A Dream (In My Record Machine), hasta los más explosivos, como las enormes Stranded On The Wrong Beach y Dream On, y sobre todo la espectacular y hasta discotequera AKA... What A life! Sí se echó en falta alguna trompeta para tocar en condiciones The Death Of You And Me, por ejemplo.

También hubo un par de regalitos: la estupenda The Good Rebel, cara B del single The Death Of You And Me, y Freaky Teeth, un adelanto del próximo trabajo de Noel, que al parecer se publicará en 2012. Pero la mitad del repertorio fue, cómo no, para Oasis. Noel atacó con Mucky Fingers (ésta "inspirada" en la Velvet Underground), The Importance Of Being Idle (otro "homenaje" a The Kinks), Little By Little, Half The World Away y Talk Tonight, y también se atrevió con Supersonic y Wonderwall, ambas interpretadas sólo por él, sin acompañamiento. En esas dos pudo echarse un poco de menos la voz de Liam, pero aun así el resultado fue bastante decente.

Muy probablemente Noel no podrá superar a Oasis, pero no hay que olvidar que Oasis, ante todo, era él mismo. Su reciente álbum es bastante bueno, sigue teniendo creatividad e incluso mejor voz. En líneas generales ha conseguido sobrevivir a Oasis, y parece que le queda gas para rato. No sé si podría decirse lo mismo de Beady Eye...

NOTA: 7/10


(He aquí la mini-historia de 20 minutos que ha hecho Noel con los vídeos de If I Had A Gun, The Death Of You And Me y AKA... What A Life! Memorables las caras de Noel y la actuación estelar de Russell Brand).

viernes, 11 de noviembre de 2011

John Grant, un buen tipo

La actuación en el Teatro Lara de Madrid del norteamericano John Grant fue un recital íntimo y agradable, aunque algo irregular. Grant venía a presentar su estreno en solitario, Queen of Denmark, elegido mejor disco de 2010 por la revista británica Mojo. Acompañado en varias de las canciones por otro músico, Chris Pemberton, y armado sólo con un piano y un par de sintetizadores hizo enmudecer al público cada vez que abría la boca. Porque tiene una voz preciosa y aterciopelada con la que puede hacer lo que quiera, y eso hizo: desde la tristona y magnífica Where Dreams Go To Die hasta la esperanzadora y épica TC & Honeybear.




Si bien la mayoría de sus temas reflejan las malas experiencias vitales que ha tenido, Grant se reveló como un tipo cercano, simpático y bromista. Es un cantante atormentado, pero parece que ha empezado a salir de la oscuridad en la que se encontraba. Hablaba con los espectadores sobre el motivo por el que había compuesto cada tema, incluso en español. En un momento, tras los aplausos, nos dijo "sois muy mamables", y todos nos reímos, pensando que realmente no sabía lo que había dicho. Acto seguido aclaró con una sonrisa pícara: "es mi broma favorita". Ahí nos dimos cuenta de que dominaba el idioma.

Uno de los puntos débiles de la actuación fue el extraño y molesto pitido que no dejó de sonar a intervalos durante casi todo el tiempo. Aparte, el hecho de que fuera todo tan relajado (el piano y la suave voz de Grant) y con tan pocas variaciones, salvo los efectos de los sintetizadores, hizo que el concierto fuera demasiado tranquilote, quizás algo aburrido por momentos. 

Sin embargo, por encima del tedio quedaron maravillas como It's Easier, Fireflies, Sigourney Weaver, Queen of Denmark (otro momentazo; brutal el comienzo: "I wanted to change the world / but I could not even change my underwear"), Chicken Bones, Vietnam (adelanto de su próximo disco) y Little Pink House (de su anterior grupo, The Czars) o el bis Jesus Hates Faggots.

NOTA: 7.5/10


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Wilco son los Beatles de nuestra generación

Tenían razón los que me dijeron que un concierto de Wilco no se parecía a nada de lo que hubiera visto antes.




Verles en vivo y en directo equivale a ver jugar al Barça. Compenetración, casi telepatía entre los componentes del grupo; originalidad, técnica, virtuosismo, capacidad inagotable para enamorar a los espectadores con cada movimiento. Es decir, talento en estado puro.

Si Jeff Tweedy es Messi, su compañero y guitarra Nels Cline es Iniesta, y el batería Glenn Kotche es Xavi. Tweedy es el genio, el centro y el creador, pero el resto de la banda, en especial los citados Cline y Kotche, son vitales a la hora de interpretar como nadie las obras salidas del privilegiado cerebro de su líder. Éste, tras realizar varios cambios en la formación por diversos motivos, parece al fin encontrarse a gusto con sus actuales compañeros.

El que se complementen tan bien es fundamental a la hora de ofrecer un buen concierto, y no es la prueba de que lo tengan todo "milimétricamente calculado", como dicen algunos. Es simplemente la muestra de que son unos profesionales auténticos, con un talento desbordante que ya quisieran muchos. Pocos son capaces de abrir una actuación con dos canciones prolongadas (One Sunday Morning, de doce minutos, y Art of Almost, de más de siete) y no aburrir para nada al personal. Es más, Art of Almost es un tema que suena como a Radiohead, bastante extraño para lo que suele hacer Wilco, y en directo sonó bien, y con gran potencia.

Ante un público que había agotado las entradas hacía meses, que apenas respiraba de lo atento que estaba a lo que sucedía el escenario, los de Chicago correspondieron con una selección bastante buena de su exquisito repertorio (he aquí el setlist). Sonaron At Least That's What You Said, War On War, Handshake Drugs, A Shot In The Arm, Hummingbird; y también hubo tiempo para el nuevo álbum, The Whole Love, entre ellos I Might y las fabulosas Born Alone y Dawned On Me

Los puntos fuertes de la actuación, ya de por sí perfecta, llegaron con Jesus, Etc., coreada por prácticamente todos los espectadores; Via Chicago, en la que Cline introdujo unos atronadores efectos  sonoros (supuestamente para emular las turbulencias en un avión), ante los cuales Tweedy seguía cantando como si nada; y por supuesto Impossible Germany, esa obra magna rematada con un espectacular solo de guitarra a manos de Cline. Todo ello, no lo olvidemos, aderezado con la batería de Glenn Kotche, cuya capacidad de innovar (siempre para bien) es simplemente inefable e inagotable.

En los bises se incluyeron entre otras la pegadiza Heavy Metal Drummer, así como I'm The Man Who Loves You y I Got You (At The End Of The Century), que cerró la actuación. Fueron 23 temas en total, dos horas de verdadero espectáculo. Era increíble ver al público tan entregado, tan respetuoso, tan encantado con lo que veía, que no era sino un grupo de auténticos virtuosos dándolo todo: la perfección había recalado en el Circo Price (por cierto, muy buen recinto para conciertos). Pocos grupos hay en la actualidad que logren enamorar así a la gente, o quizá ninguno. Se puede decir que Wilco son los Beatles de nuestra generación. Y eso que no llenan estadios ni plazas de toros. Ni falta que les hace.

Hay poco que objetar a su actuación, pero algo hay: en otros conciertos tocaron unas cuantas canciones más (por ejemplo en el de Barcelona del día siguiente), y en el de Madrid, que no fue corto pero como todo lo bueno supo a poco, faltaron algunos grandísimos temas como Pieholden SuiteI Am Trying To Break Your Heart, una debilidad personal que me apetecía mucho ver en vivo, y Misunderstood, fantástica se mire por donde se mire. Yo me moría de ganas por ver a Jeff Tweedy gritando eso de "I want to thank you all for nothing!!!", pero no pudo ser. Un entusiasta espectador no paró de pedirla a gritos durante los bises, sin éxito. Habrá que esperar a que Wilco vuelvan para seguir pidiéndola.

NOTA: 10/10


jueves, 20 de octubre de 2011

Loquillo en buena compañía

Saber rodearse de gente talentosa es algo que garantiza el éxito, o al  menos la calidad. Loquillo ha sabido estar siempre bien rodeado, y eso se nota. En su momento estuvo con Los Trogloditas, gran banda, y más recientemente con figuras como Gabriel Sopeña, Jaime Stinus o Luis Alberto de Cuenca.

Son estos tres los que han trabajado junto a Loquillo en su último álbum, Su nombre era el de todas las mujeres. De Cuenca ha puesto las letras, sus propios poemas; la música para los mismos la pone Sopeña, y Stinus se ha encargado de arreglar y producir el disco, además de componer la música para el penúltimo corte, La Tempestad. Precisamente éste es el más "raro" del álbum, por su estilo a lo Tom Waits tanto en lo melódico como en la voz.





El resto de temas se dejan escuchar más, y entre ellos hay verdaderas joyas. La principal es El encuentro, que habla precisamente del encuentro con un antiguo amor. La melodía comienza siendo delicada, asciende poco a poco y finalmente las guitarras estallan furiosas (magnífico trabajo de Sopeña y de Stinus). Todo ello unido a la inmensa voz de Loquillo, cuyo tono acompaña perfectamente la música. Cuando el Loco de pronto grita eso de "y en mi interior bullía la mentira..." uno se queda con la boca abierta. Es sencillamente espectacular.

Algo parecido ocurre con La malcasada. La temática está a la orden del día: la mujer infeliz de 40 y tantos de quien pasan su marido, sus hijos y sus propios padres. Loquillo empieza cantando en un tono suave y acaba gritando con desgarro.

Y es que ahí radica la otra parte de la calidad de este álbum. El Loco se ha rodeado de grandes profesionales, sí, pero el centro de todo es su voz, que está a un nivel increíble. No es Sinatra, nunca lo ha sido ni lo será ya, pero no le hace falta. Siempre ha tenido un timbre grave que no le permitiría cantar ciertas canciones (digamos My Way, por seguir con el ejemplo de Sinatra), pero tiene una voz carismática y agradable de escuchar, y él y los compositores de sus canciones han sabido escoger temas a los que pudiera adaptarse bien.

Con los años ha ido teniendo un tono más maduro, muy atractivo, y ya desde hace tiempo ha sabido modular perfectamente su voz para hacer con ella casi cualquier cosa que se proponga. Lo ha demostrado en el estudio y en directo. Ya en Balmoral (2008) cantaba como nunca: lo mismo se ponía en plan rocker (Soy una cámara) o pasaba a cantar casi susurrando, como en la deliciosa Vintage. El álbum era buenísimo, y parecía que se había puesto el listón casi inalcanzable.


Su nombre... probablemente no sea mejor que Balmoral, pero se le acerca muchísimo. Sólo hay que escuchar bien, además de El encuentro y La malcasada, otros interesante temas como La noche blanca, Cuando vivías en la Castellana o Farai un vers de dreyt nien. Con canciones así se echan menos en falta sus clásicos rockeros de los 80 y 90. La gira que va a realizar desde noviembre en teatros promete, y mucho.

NOTA: 7.5/10

domingo, 9 de octubre de 2011

Marah: un directo imprescindible

Faltan adjetivos para definir el concierto de Marah en la sala Heineken del pasado miércoles 5 de octubre, pero todos ellos serían buenos. La única pega fue que comenzaron media hora tarde, si bien esto benefició a que la sala acabara bastante llena, ya que a la hora a la que tenía que empezar el concierto apenas estábamos varias decenas de personas.

Pero la espera mereció la pena. La actuación fue enérgica, muy divertida y ante todo sorprendente. No tienen canciones como los Beatles, y de hecho muchos de sus temas se parecen bastante entre sí, pero eso no quita para que sean muy buenos. Como ejemplo tienen Sooner Or Later y Walt Whitman Bridge, dos temazos cuyas interpretaciones fueron alucinantes (ambos forman parte del magnífico álbum If You Didn't Laugh You'd Cry).





Son peculiares los componentes de Marah. Por una parte tenemos a los hermanos Bielanko: Dave, el cantante y guitarrista principal, que tiene una voz agradablemente medio ronca y siempre va vestido como si estuviera en Siberia (normal que saliera a escena sudando a mares), y Serge, que también canta, toca la guitarra y la armónica y es un verdadero showman (se bajó del escenario y cantó dos temas mientras paseaba entre el público).

A Serge se le notaba con muchas ganas de pasárselo bien, quizá porque lleva tres años fuera del grupo (habló de que había tenido dos niños pequeños en los últimos tiempos). Parecía que los Bielanko tenían 20 años de nuevo: no paraban de moverse, de cantar retorciéndose y de bromear. Dave soltó numerosas patadas aéreas, una de las cuales golpeó por accidente el trombón que otro de sus compañeros de grupo, el también bajista Mark Francis Sosnoskie, tocaba en ese momento. Dave se disculpó besándole en una mejilla ante las carcajadas del público. Otro momentazo casi surrealista fue el de presenciar un solo de acordeón, en este caso a manos de la talentosa Christine Smith, también teclista y una de las fundadoras del grupo.

Tocaron dos horas y media y fue tan increíble que supo a poco. Prometieron volver en primavera o verano, y ojalá lo hagan. No siempre se ve a una banda con tantas ganas y tan buen rollo sobre el escenario.

NOTA: 7.5/10


martes, 4 de octubre de 2011

Las 15 mejores canciones de Oasis

No es porque sea mi grupo favorito: es porque es una de las mejores bandas que ha dado Reino Unido, y muy seguramente la mejor de los 90. Es lo que tiene juntar el inmenso talento como compositor de Noel Gallagher, la estupenda voz de su hermano Liam y unas influencias que parten de los Beatles (la principal) y pasan principalmente por The Stone Roses y The Kinks. Otro asunto es que de vez en cuando "tomen prestadas" ciertas melodías de otras grandes bandas: The Doors, T-Rex, los propios Kinks...

He intentado escoger 10 canciones pero me ha sido imposible decidir cuáles quitar, así que la lista se ha quedado en 15. No van ordenadas en función de la calidad, aunque la primera sí es su mejor canción:

1. WONDERWALL: sin duda una de las mejores canciones de la historia. Se incluye en el What's The story? (Morning Glory), el segundo trabajo del grupo, en el que Noel se dedicó a escribir un himno tras otro. De hecho escuché en alguna parte que en muchos estadios de fútbol ingleses esta canción se ponía siempre antes de los partidos. Inicialmente se dijo que Wonderwall, que habla de alguien especial en quien nos apoyamos ('because maybe you're gonna be the one that saves me'), iba dedicada por Noel a su mujer de entonces, Meg Matthews. Unos años después se divorciaron y luego él afirmó que esa interpretación había salido de los medios y que la canción hablaba en realidad de "un amigo imaginario que vendrá y te salvará de ti mismo". Cualquiera que fuese el significado, no cabe duda de que esta obra maestra, de melodía sencilla, versionada por diversos artistas en múltiples ocasiones y al parecer inspirada por el álbum Wonderwall Music de George Harrison, será siempre lo mejor que Oasis y que Noel hayan fabricado nunca.




2. DON'T LOOK BACK IN ANGER: algunos la confunden al comenzar con Imagine de John Lennon, por razones obvias. Un precioso homenaje para un precioso tema, de los más coreados en los conciertos (en 2009 en Madrid Noel la interpretó sin más compañía que su voz y su guitarra: fue una pasada), el clásico que todo el mundo canta con el mechero (o el móvil) encendido en alto. Fue el primer tema en el que el mayor de los Gallagher ponía la voz principal, y otro nuevo himno exitoso. Lo que no está tan claro es el significado de la letra, con frases contradictorias como 'You ain't ever gonna burn my heart out' y más adelante 'Take me to the place where you go'. Parece que lo fundamental es siempre seguir adelante y 'no mirar atrás con ira'; y esa tal Sally puede seguir esperando...




3. LIVE FOREVER: otro himno enormísimo que compone el magistral álbum debut de Oasis, Definitely Maybe, que por algo llegó a ser número 1 en las listas británicas. Tema juvenil y vitalista ('maybe I just wanna fly, / I want to live, I don't want to die') y también de amor ('maybe you're the same as me, / we see things they'll never see, / you and I are gonna live forever'); versos bonitos pero no complejos, dos magníficos solos de guitarra y Liam cantando con verdaderas ganas. Live Forever es uno de los mayores orgullos de Noel, quien al parecer quiso hacer algo al estilo alegre del Shine A Light de los Rolling Stones. En YouTube se puede encontrar una curiosa versión acústica con Noel a la guitarra y Chris Martin de Coldplay al micrófono, ambos de muy buen rollo.




4. ALL AROUND THE WORLD: mi debilidad personal absoluta de toda la discografía de Oasis, del momento en el que estaban en la cumbre (este tema también fue número 1 en Reino Unido). Dura 9:20 minutazos, pero soy capaz de escucharla una y otra vez sin cansarme, y siempre me pone de buen humor. Las razones: ese suave inicio, esa maravilla de melodía orquestal que va siempre in crescendo a medida que avanza la canción, ese optimismo veraniego que destila ('these are crazy days but they make me shine'), la ronca voz de Liam en toda su plenitud (¡cómo canta casi suplicando ese 'take me away, cos' I just don't wanna stay'!), la totalidad de la juvenil letra... Y ese genial deseo de revancha: 'what you gonna do when the walls come fallin' down?', 'if you're lost at sea, well I hope that you've drowned'). Su coro de 'na-na-na' rememora el de Hey Jude, y el vídeo es del estilo de Yellow Submarine, también de los Beatles. Fue una de las primeras canciones escritas por Noel (si bien luego introdujo modificaciones), allá en los tiempos en los que ensayaban en el Boardwalk de Manchester (aquí un fragmento de 1992), y es una de sus creaciones más queridas. Pura delicia para los oídos incluida en el Be Here Now, sobre el cual algunos dicen que cerró la etapa del britpop.




5. SLIDE AWAY: esta maravilla cierra Definitely Maybe a lo grande. Es adictiva y bellísima, tanto por los extraordinarios solos de guitarra como por (de nuevo) la intensa forma de cantar de Liam: ésta es una de sus mejores interpretaciones. La letra es de amor ('now that you're mine', 'let me be the one that shines with you') pero también de pérdida ('I dream of you, we talk of growing old, / but you said please don't!'). Se dice que Noel la escribió basándose en la tormentosa relación que mantenía con su novia de entonces. En directo debe de ser espectacular cantarla a voz en grito, pero lo cierto es que la banda la ha interpretado muy pocas veces en sus conciertos.




6. WHATEVER: similar a All Around The World respecto a que también se apoya en una orquesta (¡bendito violín!), a su longitud (6:21 minutos) y a su inequívoco mensaje optimista. En este caso se habla de que uno es libre para ser y hacer lo que quiera, y que haga lo que haga estará bien. Lo curioso es que, siendo un temazo como es, se lanzó como single independiente entre el primer álbum de Oasis y el segundo, sin que fuera incluida en ningún disco. El vídeo merece mucho la pena: rodado en blanco y negro, muestra a la banda y a la orquesta interpretando el tema, con los Gallagher haciendo muecas, bailando de forma graciosa, escondiéndose tras los altavoces... y al final, los aplausos y las voces de los amigotes, vitoreando al grupo.




7. SUPERSONIC: sexto corte de Definitely Maybe. Al estilo de Whatever, habla de ser uno mismo, de la fama, de aprovechar las oportunidades ('you can have it all, but how much do you want it?')... y de las drogas, que aparecen reflejadas en incontables temas de Oasis. La letra de Supersonic realmente no tiene mucho sentido en conjunto, pero lo importante aquí es el ritmo de la canción y la guitarra: ese riff del principio y ese solo del final son monumentales. También lo es la voz de Liam. Canta como con rabia. Me encanta su forma de cantar arrastrando ciertas palabras: 'you make me laaaaugh, give me your autograaaaaph'.




8. THE MASTERPLAN: el inicio pone la carne de gallina; y cuando entran por medio violines y trompetas el resultado es espectacular para cerrar el álbum, titulado como la canción. En el libreto del disco se afirma que Noel reconoce que es la más excelente de sus obras, y que tras oír el resultado Liam deseó haberla cantado él. No me lo puedo imaginar: tal como está es absolutamente perfecta. Aunque guarda algo del sonido Oasis, no es el típico tema del grupo: es épico y delicado a la vez. La letra (también según el libreto) la escribió Noel con facilidad, "inspirado a partes iguales por un pasillo de hotel japonés y un buen y relajante cigarrillo". En ella plasmó "el viaje a través de la vida. Todo lo que sabemos es que no sabemos". Y así lo canta: 'life on the other hand won't make you understand, / why we're all part of the masterplan'.




9. LISTEN UP: otra de mis debilidades: me encanta cómo suena aquí la guitarra. La voz de Liam aparece más ronca que nunca, a veces incluso parece que no llega (cuando canta 'one fine day gonna leave you all behind'), pero sí que llega. También destila algo de rabia o despecho. Por algo la canción afirma que no le importa estar solo. Aunque está incluida en The Masterplan, apareció previamente en el single de Cigarettes & Alcohol. De hecho, su sonido es muy del estilo de algunos temas de Definitely Maybe. Aquí se puede ver una versión cantada por Noel en un MTV Unplugged.




10. CIGARETTES & ALCOHOL: 'I was looking for some action / but all I found was cigarettes and alcohol'. Es imposible ser más explícito. Bueno, sí: 'is it worth the aggravation / to find yourself a job when there's nothing worth working for?'. Rebeldía, juventud y rock stars en estado puro. Voz y guitarras arrolladoras. Y el riff inicial y buena parte de la estructura rítmica calcados del Get It On de T-Rex. Dejémoslo en que fue un homenaje. La canción es brutal y eso es todo lo que importa.




11. WHO PUT THE WEIGHT OF THE WORLD ON MY SHOULDERS?: otra que tampoco suena a Oasis. No está incluida en ninguno de los álbumes de la banda, sino que Noel la compuso (y la interpretó) expresamente para formar parte de la banda sonora de la película Goal! Este tema destaca por su instrumentación, donde la guitarra queda en segundo plano. Tanto la melodía como la letra son tristonas, pero bellísimas, de lo mejorcito que ha hecho Noel.




12. LITTLE BY LITTLE: sexto corte del Heathen Chemistry (2002), en el que Liam se aventuraba a componer tres de las 11 canciones. No lo hizo mal, pero ésta de la que hablamos, como todas las mejores, es de Noel, quien también la interpreta, y muy bien. La letra habla de, simplemente, vivir mientras uno se pregunta por qué estamos en el mundo.




13. CHAMPAGNE SUPERNOVA: otro fantástico cierre de álbum, en este caso de What's The Story? (Morning Glory). Épica al estilo de The Masterplan, comienza suavemente, con el sonido del mar, de la guitarra y de la voz de Liam, para poco después alzarse majestuosamente con el estribillo. La guitarra principal y los coros los pone el gran Paul Weller, por cierto. Aunque la canción suena a nostalgia y a romanticismo, el significado de la letra no tiene una sola interpretación, ya que no parece hablar de nada concreto (salvo la habitual mención a las drogas con el verso 'where were you while we were getting high?').




14. GO LET IT OUT: Fuckin' In The Bushes, adrenalina pura, precedía a éste no menos aplastante temazo. Ambos formaron parte de Standing On The Shoulders Of Giants, el álbum más irregular y psicodélico de la banda, aunque también llegó al número 1 en las listas de Reino Unido. Go Let It Out es de lo mejor del disco, tanto por su pegadiza melodía como por su letra, que habla tanto de depresión como de superarlo y aprovechar el momento ('the right time is always now') e incluso de las clases sociales, donde sólo la gente corriente puede construirse su propio destino. El vídeo es curioso porque en él aparecen Noel  tocando el bajo y Liam la guitarra rítmica (en vez de su sempiterna pandereta).




15. ONE WAY ROAD: entre las caras B de Oasis hay auténticas joyas que habrían dado al menos para uno o dos buenos álbumes más. Ésta, compuesta e interpretada por Noel, se incluyó en el single de Who Feels Love?, que para mí no es mejor que One Way Road ni de lejos. Ya es el año 2000 y Noel propone aquí un tema maduro, reconociendo sus dudas vitales: 'as soon as they come / the feelings they go, / all alone, on a one way road'. El resultado suena dulce y melancólico a la vez. Con otro estilo, Paul Weller la versionó poco después en su Studio 150.




Bonus track: FALLING DOWN: no podía quedar la lista sin un tema del último disco de Oasis, Dig Out Your Soul. En Falling Down, que tiene toques psicodélicos, el protagonismo lo llevan a partes iguales la batería de Zak Starkey (el retoño de Ringo Starr) y la voz de Noel, que canta como nunca. El significado de esta pesimista letra ('we live a dying dream') refleja el ateísmo de Noel: 'I tried to talk to God to no avail', 'I said if you won't save me, please don't waste my time'. Lo más interesante del vídeo es el desprecio de los Gallagher hacia la princesa.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Las luces y sombras del fútbol en 'The Damned United'

Si no habéis visto The Damned United ni sabéis nada acerca de un tal Brian Clough mejor que mejor: en ese caso parad de leer ahora mismo y ved la película, para que la sorpresa sea plena.




Hecha la recomendación, lo primero que hay que decir es que ésta es probablemente la mejor película sobre fútbol jamás hecha. El cineasta Tom Hooper, quien al año siguiente dirigió El discurso del Rey, cuenta la historia del entrenador inglés Brian Clough, mítico tanto por no saber callarse nunca como por sus logros deportivos, impulsados por la inteligencia y el apoyo de su mano derecha, Peter Taylor, y por su intensa rivalidad con el también entrenador Don Revie.

Mediante saltos en el tiempo un genial Michael Sheen muestra a un joven Brian Clough que entrena a un equipo de Segunda División. Siempre obstinado y bocazas, se le atraviesa Don Revie, entrenador durante muchos años del invencible Leeds United. Desde entonces Clough no para hasta llevar a su equipo a Primera División para competir cara a cara con el United, o más bien con Don Revie.

La desmedida ambición de Clough y sus ansias por ser mejor que Revie acaban creándole problemas como los enfrentamientos con el presidente del club, el alcoholismo o la separación profesional de su segundo entrenador, Peter Taylor. Michael Sheen escenifica perfectamente cómo Clough se va dando cuenta por sus fracasos de los errores que ha cometido, guiado por el orgullo y la prepotencia, y cómo vuelve a levantarse y a llevar a los equipos que dirige a lo más alto.

También se muestran a la perfección los entresijos de un club de fútbol: los jugadores que crean mal ambiente y ponen al entrenador contra las cuerdas, la brutalidad en el juego que no siempre es sancionada, los entrenadores con ínfulas de grandeza, ávidos de poder para manejar el club a su antojo... Todo ello es definitivamente realista, muy similar al panorama futbolístico actual, tanto español como inglés.

NOTA: 9/10



martes, 20 de septiembre de 2011

'Súper 8': aceptable sin más

Si te gustaron E.T. y Los Goonies, ésta es tu película. Súper 8 es una mezcla de ambas: tiene un grupo de chavales intrépidos y un extraterrestre, que en este caso sólo es "mono" al final, porque el resto del tiempo se lo pasa sembrando el terror. De hecho antes de que se le viera bien su (espantosa) cara, muy similar al ya mítico Predator, los ruidos del bicho me recordaban bastante al monstruo de Perdidos. No en vano escribe, dirige y co-produce esta película J. J. Abrams, alma mater de la citada serie.




El tándem Abrams-Spielberg (co-productor de Súper 8) no aporta nada nuevo, pero por lo general el filme está bien construido. El final sí es mejorable, y también la manera de llegar a él: hay cosas que el guión se saca de la manga sin más. Y aunque uno de los objetivos de la película es tocar la fibra sensible al espectador, sobra el melodrama: esa típica escena en la que todos están juntos, a salvo y felices, con musiquilla supuestamente conmovedora de fondo, y que encima dura uno, o dos, o tres minutos si hace falta.

El otro objetivo (obviando el de conseguir una buena taquilla) sí se cumple: la película mantiene el suspense, entretiene y hace reír en múltiples ocasiones (la mini película que aparece al poco de empezar los créditos es francamente divertida). Deja buen sabor de boca, aunque no tanto como para afirmar que se convertirá en un clásico del cine. Cuenta además con un reparto solvente pero en su mayoría desconocido para el gran público, con dos excepciones de gran nivel: Kyle Chandler, que recientemente finalizó la estupenda serie Friday Night Lights, y la jovencísima Elle Fanning, que en Súper 8 demuestra que no tiene nada que envidiar a su hermana mayor, Dakota.

NOTA: 6/10

lunes, 22 de agosto de 2011

Por qué no soporté 'Resacón en Las Vegas'...

(...y por qué no terminé de ver la secuela).

Puede que mi inmensa decepción tras ver la película se viera acrecentada por el hecho de que las críticas que había leído sobre ella la ponían bastante bien, y además el 100% de amigos y familiares que la habían visto me la recomendaban encarecidamente, calificándola como "graciosísima".



Pues bueno, no me pareció para nada divertida, salvo en un par de escenas quizá. Más bien me pareció muy cansina y con un guión pobre. No me gustan los argumentos tan previsibles, los personajes tan estereotipados (el guaperas inmaduro, el chico bueno, el calzonazos pardillo y el gordo pirado; y de regalo y en segundo plano las mujeres y novias de ellos, siempre responsables y controladoras, como si ellas no supieran divertirse como hacen ellos) y las gracietas fáciles o absurdas (que si "¡oh, me he roto un diente!", "¡oh, me he casado con una stripper!"...).

Ni siquiera el chino que hace de mafioso-loca me hizo gracia: me pareció que sobreactuaba, no era creíble en su papel, y las ridículas y poco originales frases que le dieron tampoco ayudaban. Claro que en eso seguro que tuvo buena parte de culpa el infame doblaje al español.

En fin, que si quiero ver una película de unos coleguitas que se van de borrachera y luego no saben lo que ha pasado prefiero mil veces más Colega, ¿dónde está mi coche? o aunque sea alguna de las primeras de American Pie o similar. Al menos esos eran niñatos y actuaban como tales. Los de 'Resacón' pasan más que de sobra los 30 y sus chorradas me parecieron lamentables.

Pese a todo, le di una oportunidad a Resacón 2, ahora en Tailandia. Mala idea: creo que aguanté unos 20 minutos antes de hartarme y quitar la película. Vale que la idea central era la misma que en la primera parte (uno de ellos se va a casar, sus amigos le montan una despedida de soltero y al día siguiente despiertan de la fiesta hechos un desastre y sin recordar qué ha sucedido). Pero es que TODO era igual. Y para ver un producto malo y repetitivo ya están las teleleries españolas.

viernes, 19 de agosto de 2011

Una de fantasmas: 'Otra vuelta de tuerca'

Si bien ahora el género de terror es bastante más explícito o refinado o como se quiera llamar, no por haber sido escrito hace más de un siglo este libro se queda atrás. En Otra vuelta de tuerca, nos encontraremos con siniestros y vengativos fantasmas, en concreto con dos, que algo de miedo sí que dan, aunque como decimos, comparando esta historia con las de tipo The Ring, El resplandor y similares quizá esta no sea para tanto.



El asunto es el siguiente: una joven es contratada por un hombre como institutriz de sus dos sobrinos pequeños en una mansión algo aislada del mundo, en pleno campo. La mujer, cuyo nombre nunca se dice, acepta el trabajo, aunque su nuevo patrón pone la condición fundamental de que ella debe arreglárselas por sí sola, y bajo ningún concepto debe informarle a él de cualquier problema que pueda surgir.

Un encargo un tanto extraño, pero aun así ella, que es muy inocente por haber pasado toda su corta vida en el campo, acepta. Además ha quedado encandilada por el tío de sus nuevos pupilos, y eso es lo que le da fuerzas para cumplir el encargo cueste lo que cueste, como si fuera a conquistarle sólo por cuidar bien de sus sobrinos. La tarea parece fácil al principio, pues los niños son encantadores, preciosos y estudiosos, pero pronto la protagonista advertirá la presencia de dos fantasmas que sólo ella puede ver y que acechan a los pequeños. Tendrá entonces que protegerles sin la ayuda de nadie, y no será fácil.

Pero ¿están realmente los fantasmas están allí y pretenden dañar o poseer a los niños¿ ¿Es todo fruto de la imaginación de la institutriz, que está loca y se ha vuelto muy posesiva con los niños? ¿O es incluso una metáfora de lo (sexualmente) reprimida que está? Cada uno que saque sus conclusiones.

La obra es interesante de leer y realmente parece escrita por una mujer con las características de la protagonista (ingenua, con poco mundo visto...); aunque precisamente a veces el lenguaje y las expresiones que usan cansan un poco. Los fantasmas asustan, aunque eso siempre depende de cada persona. La verdad es que tanto ellos como el escenario entero recuerdan a la película Los Otros. Quizá Amenábar se inspiró en Henry James para hacer su película...

NOTA: 9/10

martes, 9 de agosto de 2011

La imprescindible y sorprendente 'Adventureland'

Es extraño que esta película pasara casi desapercibida en España. Llegó a estrenarse aquí, en 2009; su director y guionista, Greg Mottola, es bastante conocido (suya es la genial Supersalidos y la reciente Paul); los actores principales son archifamososos (Jesse Eisenberg -La red social-, Ryan Reynolds -Enterrado- y Kristen Stewart -Crepúsculo-) y el guión es inteligente y con toques originales, esos que se echan tanto en falta en las películas tan típicas y repetitivas para y sobre adolescentes.

Sin embargo, fue una película que en general el público español no conoce; y después de verla sólo puedo pensar en que es una verdadera lástima y quiero que todo el mundo la vea, porque es de esas películas bonitas, que te dejan buen sabor de boca y se quedan en el recuerdo. Y a los amantes de la buena música les conquistará totalmente.




Es 1987; James se gradúa en el instituto y como tantos otros jóvenes americanos planea un verano entero en Europa con su mejor amigo antes de empezar la universidad. Sin embargo los problemas financieros familiares le obligan a buscar trabajo en su ciudad para poder pagarse sus estudios. Y sólo encuentra empleo en Adventureland, un parque de atracciones más bien cutre.

Así, su situación es la de un joven más bien inmaduro con un futuro incierto, un trabajo temporal poco estimulante y unos padres (una madre) que en vez que ayudar le complican las cosas. Adventureland, sin embargo, terminará marcándole. Allí vivirá situaciones difíciles, pero también cómicas, y conocerá a personas que merecen la pena.

Esta tragicomedia es más que una película de adolescentes que sólo quieren ligar (que también hay parte de eso). Es el paso a la madurez mediante los golpes (físicos y metafóricos) más que por el mero aprendizaje. Es descubrir que el mundo de los adultos está tan degradado, si no más, que el de los jóvenes. Es vencer el miedo a los obstáculos y simplemente arriesgarse y pasar sobre ellos, aunque otros te digan que no puedes hacerlo. Es la vida misma.

Por su parte, el reparto hace un gran trabajo. Los dos protagonistas masculinos lo hacen muy bien, pero yo destacaría a Kristen Stewart. Varios de los secundarios también dan mucho juego. Y un aplauso para el guión: entretenido, inteligente como pocos, sabe sacarle todo el partido a los personajes y a las situaciones. Nada falta ni sobra en él, porque lo que no dicen o muestran los personajes se infiere a la perfección. La película tiene un cierto aire al entrañable cine adolescente de los 80 (bendito John Hughes), pero con la inocencia justa (justita: sólo la tiene el protagonista) y con mucho más contenido en la historia que cuenta.

Eso sí, la mayor ovación se la merece la enorme banda sonora, en parte reflejada en las camisetas que viste Stewart en la película: The Replacements (Unsatisfied), Hüsker Dü (Don’t Want To Know If You Are Lonely), Big Star (I'm In Love With A Girl), Crowded House (Don’t Dream It’s Over), Yo La Tengo (Farewell Adventureland), David Bowie (Modern Love), Lou Reed (Satellite Of Love, a través de la cual el personaje interpretado por Reynolds se revela como un auténtico farsante)... y los momentazos del Just Like Heaven de The Cure, de Breaking The Law de Judas Priest cuando James está siendo perseguido y, sobre todo, de la maravillosa Pale Blue Eyes de la Velvet Underground.

NOTA: 10/10

lunes, 1 de agosto de 2011

Cuando el buen cine español era posible


Después de ver la película Los Santos Inocentes (Mario Camus, 1984), basada en la novela de Miguel Delibes, sólo caben dos conclusiones: 1) vaya película tan increíble, se mire por donde se mire, y 2) ¿por qué ahora no hacen cine español ni la décima parte de bueno?

La primera conclusión se deriva de varios factores. Uno es el estupendo guión, que proviene de una novela que aún no he leído, pero que imagino será tan buena o mejor aún que la película, ya que viene firmada por Delibes, y eso para mí es una garantía absoluta. Este drama se ambienta en la Extremadura de los años 60, en concreto en un cortijo, y narra la vida cotidiana de los dueños de éste y de sus sirvientes.

Un buen guión no hace nada sin unos actores a su altura. Y el reparto de este filme es apabullante: Régula, madre sufridora, bien interpretada por Terele Pávez; Azarías, el hermano de ésta, un buen hombre pero con retraso mental ("un inocente"), caracterizado a la perfección por Paco Rabal; y el padre de familia, Paco, el grandísimo Paco, interpretado por un más grande aún Alfredo Landa.

Si la película muestra la total sumisión de los sirvientes hacia sus amos, que les consideran inferiores a ellos, Paco encarna estas características mejor que nadie. Obedece sin rechistar a todo lo que le pide el señorito Iván (Juan Diego, también muy destacable), hasta el punto de llegar a romperse dos veces el mismo hueso por ir con él de caza. Esa dolorosa secuencia y otras muestran cómo esas pobres gentes se dejan maltratar por sus amos para poder subsistir, aunque sea en la miseria, pero no exteriorizan impotencia por no poder salir de esa situación: agachan la cabeza con miedo y continúan obedeciendo. Sin embargo, los hijos de Paco y Régula no tardarán en buscarse otros trabajos en la ciudad para no vivir lo mismo que sus padres: tienen orgullo y dignidad.

Sobre la segunda conclusión poco se puede decir. El cine español lleva mucho, pero mucho tiempo de capa caída. Esperaremos sentados a que algún día se realice otra obra maestra como 'Los Santos Inocentes'.

NOTA: 10/10

domingo, 31 de julio de 2011

The Jayhawks regresan al completo

Se agradece la vuelta de The Jayhawks a los escenarios, sobre todo a los de España. Y se agradece aún más que hayan venido con Mark Olson, después de 16 años fuera del grupo. Nunca sobran grupos como ellos. Y aunque quizá no hayan llegado al nivel de Wilco, siguen teniendo mucho que ofrecer.


(Imagen de Mark Olson tomada desde un iPhone: disculpen la mala calidad)

The Jayhawks abrieron con la estupenda Wichita, para calentar bien los motores. Fueron subiendo el nivel y no tardaríamos en llegar el delirio con los temazos absolutos como Blue, I'd Run Away, Miss William's Guitar, Take Me With You (When You Go), Settled Down Like Rain... Fue una buena selección, pero podía haber sido mejor si hubieran tocado temas de otros álbumes, aparte de Hollywood Town Hall y Tomorrow The Green Grass, además de varios del próximo disco, Mockingbird Time, que sonaban bastante bien.

Así, faltaron Save It For A Rainy Day, Smile y muchas otras. Smile, por cierto, era el nombre de los teloneros, producto nacional, que ofrecieron una actuación correcta y agradable.

El sonido no fue gran cosa durante todo el concierto, pero la banda hizo un buen trabajo y no se notaron demasiado las deficiencias técnicas. Gary Louris canta tan bien como siempre (aunque se le oía poco: otro fallo técnico), y Mark Olson puede que haya perdido un poquito de voz, pero nada grave. El momento más sorprendente de la actuación fue uno de los temas del final, bastante cañero, y más para ellos. Pudo desentonar un poco, pero no quedó mal, y fue divertido ver a Olson desgañitándose y retorciéndose ante el micro, totalmente despeinado.

NOTA: 8.5/10

miércoles, 27 de julio de 2011

Una obra maestra: 'A dos metros bajo tierra'

A quien ya la haya visto no le extrañará que me ventilara las cinco temporadas de 'A dos metros bajo tierra' en aproximadamente tres semanas. A quienes no la hayan visto aún, cuando comiencen a verla seguro que les pasará lo mismo.

No podía ser de otra forma con una serie tan bien hecha, creada por Alan Ball (guionista aclamado por mí y por muchos por 'American Beauty' y denostado por otros por 'True Blood', sobre la que aún no puedo opinar y no sé si algún día me animaré a ver). El mismo Ball escribe y dirige con acierto varios capítulos de la serie, como el piloto y el final.



¿Qué tiene 'Six Feet Under' que no tengan otras? Muy sencillo: un argumento original y unos personajes muy complejos desde el principio y cada vez más según avanza la serie. Algunos episodios fueron mejores que otros, pero ninguno resulta aburrido. La disfuncional familia Fisher engancha: dueños de una funeraria, con un padre lleno de secretos, una madre hiperprotectora e infeliz, un hijo mayor guaperas y egocéntrico, un hijo mediano gay que aún sigue en el armario y una hija adolescente rebelde con afición por múltiples drogas y escasas habilidades sociales. A ello se suman diversos secundarios, algunos más frecuentes que otros, que ya sea mucho o poco siempre aportan algo y también muestran ser personajes complejos.

Aparte de por la interesante historia que cuenta, esta serie se queda impresa en la memoria porque hace reflexionar mucho más de lo que cualquiera hubiéramos querido. No sólo acerca de la vida y la muerte, que es el eje central del argumento, sino también sobre las relaciones personales, ya sean familiares o de pareja. Además de cadáveres los Fisher y el resto de personajes entierran sentimientos. Y todo esto se hace desde un punto de vista totalmente realista. Los Fisher viven situaciones frecuentemente desquiciantes, y, en menor o mayor grado, más de uno nos hemos visto reflejados en muchas de ellas.

Nos meteremos tanto en la historia gracias al excelente guión y a los fantásticos actores que las peripecias de los Fisher nos dolerán desde el minuto 1, y el dolor no parará cuando la serie termine. El drama predomina, pero también habrá momentos hilarantes. Es una serie tan perfecta que hasta la música es buenísima (obra de Thomas Newman, también artífice de la banda sonora de 'American Beauty') y los títulos de crédito son geniales. Se ve que HBO nunca hace nada mal.

Lo mejor: el personaje más querido es sin duda David Fisher, interpretado por seguramente el mejor actor de la serie, Michael C. Hall, actualmente 'Dexter'. Cualquier elogio se queda corto para definirle. En 'A dos metros bajo tierra' sólo pudieron hacerle frente Frances Conroy (que interpreta a la madre) y Kathy Bates (secundaria de lujo en unos cuantos episodios). Otro punto fuerte es el personaje de Brenda, aunque su actitud es a veces desesperante, y la actriz que le da vida, Rachel Griffiths, también es de las mejores de la serie. Y por supuesto el final, en concreto los últimos minutos, es absolutamente memorable.

Lo peor: el personaje de Lisa, muy probablemente el menos querido, por no decir insoportable. Pero precisamente por ello se puede decir que su intérprete, Lili Taylor, hizo un buen trabajo.

NOTA: 10/10

jueves, 21 de julio de 2011

'Beginners': realista de principio a fin


En 'Beginners' su director y guionista, Mike Mills, refleja parte de su propia vida, con el protagonista como su alter ego. Oliver (Ewan McGregor) pierde a su madre, que llevaba 44 años de matrimonio con su padre, Hal (Christopher Plummer). Es entonces cuando éste, a sus 71 años, revela a su hijo que es gay.

Durante cuatro años Hal se dedicará a vivir por fin plenamente y a ejercer activamente en colectivos homosexuales, sin tener que esconderse o aparentar ser lo que no era; incluso se echa un novio por lo menos 30 años más joven. Pero un cáncer acabará con esta felicidad.

Oliver, hundido, no para de pensar en los momentos pasados con su padre. En esos flashbacks se va viendo cómo el matrimonio de sus padres no era realmente tan feliz, especialmente la madre. Oliver nunca comprendió la causa de esta infelicidad hasta que Hal le revela que fue su madre la que se empeñó en casarse con él, a sabiendas de que era gay, y por ello no pudo hacerla feliz.

En un momento del filme se produce una interesante comparativa entre la generación de Hal y la de su hijo. Oliver explica (con voz en off) cómo sus padres nacieron en una época realmente dura: la familia de su madre era judía e intentaban ocultarlo porque si no serían discriminados; su padre sabía que era gay desde los 13 años pero se casó para poder llevar una vida dentro de lo establecido; ambos vivieron varias guerras en su juventud (2ª Guerra Mundial, Corea, Vietnam), y por ello "no tuvieron tiempo para estar tristes, ni para ser felices".

En cambio la generación de Oliver sí lo tiene. Tienen tanto tiempo que acaban sucumbiendo al miedo, y por tanto a la tristeza. No saben bien lo que quieren, o más que eso, a veces lo saben pero acaban rompiéndolo ellos mismos por miedo a perderlo antes o después y no poder soportarlo. En la película se relata cómo Oliver, a sus 38 años, sigue soltero y siempre acaba él sus relaciones porque no sabe cómo estar en una. Sin embargo, la razón de fondo es el miedo a acabar siendo tan desgraciado como lo fueron sus padres. Pero esta actitud parece que comienza a cambiar cuando, poco después de la muerte de su padre, se cruza en su camino Anna (Mélanie Laurent). Ella es bastante parecida a él, lo cual complica aún más las cosas. Ambos son unos principiantes en las relaciones maduras.

El final quedará acertadamente abierto en lo que respecta a su relación. Pocos fallos se pueden sacar a esta película: el guión es inteligente y tiene un ritmo ágil, los planos son muy bellos, Christopher Plummer y Ewan McGregor hacen un excelente trabajo y la química entre la pareja protagonista (guapísima Mélanie Laurent) es enorme.

NOTA: 8/10

miércoles, 20 de julio de 2011

Mavis no está sola

Mavis Staples, reina del soul, con permiso de Aretha, demostró ayer estar en plena forma. No logró completar el aforo de Puerta del Ángel, pero ella misma se encargó de llenarlo con su poderosa, magnética y espectacular voz.



Personalmente, cuando comenzó a cantar el primer tema, me quedé literalmente con la boca abierta por lo menos durante un minuto entero. Y no soy excesivamente impresionable. Pero ella llegó, tosió, abrió la boca y nos dejó a todos extasiados durante casi dos horas.

Mavis demostró tener personalidad y un gran sentido del humor, a veces incluso sin planearlo. Fue hilarante cuando comenzó a nombrar artistas y famosos de Chicago, su ciudad natal (Al Capone, Michael Jordan, etc.), y alguien del público le recordó a Wilco, cuando precisamente Jeff Tweedy es quien ha producido su último álbum. "¿Cómo he podido olvidarme?", preguntó a su banda.

Una banda muy bien escogida, por cierto. El coro eran buenísimos, igual que el guitarrista, que se marcó él solo un tema de varios minutos para que la cantante descansara un poco. Ya tiene 71 años (y lleva 61 en la carretera), pero aún bailoteaba y gesticulaba con energía. Ella sola llenaba el escenario, y hacía lo que quería con su estupenda y profunda voz.

Durante algún instante se la notó cansada, pero a la vez se vio que se lo estaba pasando bien y que disfrutaba lo que hacía. No hizo un concierto de los de llegar, cantar y largarse. Lo dio todo, y además los temas que interpretó fueron de lo mejor que tiene. Del último disco, 'You Are Not Alone', cantó bastantes (como el tema que da nombre al álbum, que es una maravilla), pero también se atrevió con clásicos ajenos como 'For What It's Worth', de Buffalo Springfield, 'Wrote A Song For Everyone', de la Creedence, y 'The Weight', de The Band, momento (momentazo) en el que recordó que también la interpretó en la película 'El Último Vals'.

Todo temazos en el que tampoco faltaron varias de su época con los Staples Singers, así como 'Down In Mississippi', que interpretó a petición de un asistente del público. Un espectáculo intenso y bello como pocos. Ojalá Mavis vuelva pronto, como dijo que haría.

NOTA: 10/10

lunes, 18 de julio de 2011

The (Old) Beach Boys

El pasado viernes fuimos a ver el concierto de los Beach Boys. Era algo simbólico, porque éramos conscientes de que sólo venían dos miembros de la banda, ambos con 70 años a sus espaldas, y ninguno de ellos se llamaba Brian Wilson. Pero son los Beach Boys y había que verlos.



No tardamos en comprobar que de "Beach Boys" sólo les quedaba el nombre. Bruce Johnston estuvo correcto: tocaba el teclado de vez en cuando y cantó bastante bien varias canciones, entre ellas 'Disney Girls', muy bonita. Además se le veía un tío majete. Pero lo de Mike Love era otra historia. Agradeció al público haber venido, nos hizo reír con sus bromas... era bastante simpático.

Pero bien podían haberle dejado sólo como maestro de ceremonias, porque a la hora de cantar no es que cantara mucho. Cuando tuvo que cantar él solo le faltaba voz, y aunque no sonaba mal del todo apenas se le oía. Es lógico: a su edad tampoco podíamos pedirle milagros. Pero cuando tenía que hacer coros casi ni se molestaba en mover los labios. Así que para matar el rato se dedicó a ir de un lado a otro del escenario guiñando el ojo y haciendo gestos de ligón a las chicas de las primeras filas (doy fe).

Globalmente, el concierto fue bastante divertido, o al menos yo me lo pasé bien, pero no fue por los (dos) Beach Boys. Fue porque, primero, las canciones son sencillamente buenas y triunfan por sí mismas, y, segundo, porque la banda que traían era estupenda. En el centro portaba una guitarra el hijo de Mike Love, un guaperas que no cantaba mal, pero que no llegaba a los agudos. Para eso estaba el bajista, un hombre misterioso con gafas de sol y sombrero oscuros, discreto pero genial. El guitarrista principal también tenía mucho talento. Pero la palma se la llevaba el batería. Qué energía, qué manera de tocar, ¡y qué voz!, porque cantó él solo dos o tres canciones, y ahí también se los comía a todos con patatas. Menudo crack.

Es decir, que si hubieran dejado solos en el escenario al batería, al bajo y al guitarrista principal el concierto probablemente habría sido mejor.

Pero al margen de cómo cantaban o tocaban unos y otros, repito, fue un concierto muy divertido. No podía ser menos con los temazos que tienen. Eso sí, los que más triunfaron fueron los de 'Pet Sounds'. Con 'God Only Knows', 'Sloop John B.' y 'Wouldn't It Be Nice' todos enloquecimos y nos acordamos aún más de la ausencia del genial Brian Wilson.

Otra ausencia muy lamentada, a título personal, fue la de cualquier tema del 'Sunflower', mi disco favorito de ellos. La verdad es que podían haber seleccionado mejor las canciones y suprimir las excesivamente adolescentes, porque fue curioso/gracioso/extraño ver a dos señores mayores con camisa playera y gorra cantando temas surferos y sobre coches veloces. Pero siguen siendo dos Beach Boys, y, en mayor o menor medida, a todos nos hizo ilusión que cantaran para nosotros 'I Get Around', 'Fun, Fun, Fun', 'Surfin Safari' y tantas otras para bailarlas como si fueran éxitos de este año.

NOTA: 7/10